Al aplicarnos unas gotas de nuestro perfume favorito, nos sentimos con más autoestima y confianza. Y es que a todos nos encanta oler bien. Que nos reconozcan por nuestro aroma. Y que, sea la hora que sea, vayamos dejando huella. Pero, ¿cuántas veces te has sentido frustrada al invertir en una fragancia y darte cuenta de que no dura tanto tiempo como esperabas? Adiós al problema. En Agua de Sevilla te revelamos algunos truquillos para que, bajo cualquier circunstancia, el perfume te dure todo el día. 

Según los expertos, la durabilidad de un perfume depende de muchos factores externos. El humor que tengamos en ese momento, la temperatura, la alimentación o hidratación de la piel… ¡Todo influye en que nuestro perfume perdure más! Pero, a pesar de ello, vamos a daros los 6 tips principales que evitarán que vayas todo el día con el frasco encima.

 1. Aprovecha la piel humedecida 

¿Sabías que el mejor momento para aplicar el perfume era al salir de la ducha? Durante el baño los poros se abren y es la ocasión perfecta para hidratar la piel con la loción corporal que utilices. A ser posible de la misma fragancia, como la de Agua de Naranjos. Acto seguido, no esperes a secarte, ¡perfúmate! Con la piel húmeda e hidratada, conseguirás que la fragancia perdure mucho más. 

2. Otras zonas calientes

Como regla general, solemos perfumar el cuello y las muñecas. Pero, prueba a hacerlo también en otras partes del cuerpo menos accesibles. ¿Y te preguntarás qué zonas son estas? Pues unas gotas en los tobillos o detrás de las rodillas hará que la fragancia suba el flujo sanguíneo y se extienda el aroma por todo el cuerpo. También puedes aplicar el perfume sobre el cepillo del pelo. Así, al mover tu melena, esparcirás más olor. Ya verás cómo funciona. ¡No es una broma!

3. Tu perfume, en un lugar seguro.

Guardar el perfume adecuadamente, puede marcar un antes y después en tu rutina. Pero, no por evitar que otros lo gasten (que también puede ser en algunos casos), sino para que las condiciones climáticas hagan que se mantenga el aroma intacto. Para ello, debes buscar un lugar oscuro, fresco y seco. Por si no lo sabías la humedad y los rayos del sol pueden afectar a algunos ingredientes del perfume, provocando que se vean alteradas sus notas características. Sabemos lo que estás pensando… ¿El baño es una buena opción? Pues, sentimos decirte esto, pero no. Es el último lugar donde debería estar. Corre y mételo en el armario. ¡Allí estará a salvo!

3. ¡No te olvides de tu ropa!

Genial, ya sabemos cuándo, dónde y cómo debemos aplicarnos el perfume en nuestro cuerpo. Pero, ¿no crees que se nos olvida algo? Claro, la ropa. Otra forma de hacer que la fragancia dure más tiempo es aplicándola sobre nuestra propia vestimenta. La blusa, el abrigo o la bufanda que llevemos. Así el aroma impregnará las fibras y, aunque el olor vaya desvaneciéndose de nuestro cuerpo, quedará en la prenda. ¿A que es buena idea?

6. Cuida lo que comes.

Ojo, todo lo que comamos va a influir en el olor que desprendamos. Suena radical, pero es la verdad de la vida. Así que sé prudente con los alimentos de aroma fuerte, como el ajo, la cebolla o las especias. El olor de estos ingredientes pueden traspasar la piel hasta pasadas las 48 horas. Si tienes una cita especial, opta por comidas más suaves para que no te jueguen una mala pasada. Solo de esta manera tu perfume no se verá alterado por nada. 

5. Encuentra tu perfume.

Aunque parece una obviedad, no lo es. Muchos todavía no han dado con el perfume que más les conviene. Y es que nos guiamos por las apariencias, la moda o porque la usa esa persona que tanto admiramos. ¡Error! Cada perfume es único sobre la piel de una persona. Sé que no es una misión sencilla, pero, tranquilo, desde aquí te vamos a ayudar para que no te equivoques en la elección.

Si eres de piel grasa, Agua de Naranjos es tu fragancia. Sus notas cítricas, de hojas verdes de naranjo, cedro y musgo, encajarán contigo a la perfección. En cambio, si tu piel tiende a engrasarse, no fallarás con Agua de Sevilla. Un aroma estimulante procedente de la flor de azahar recolectada artesanalmente, el frescor de los cítricos, el dulzor de la papaya y el punto especiado de sándalo y almizcle. Por último, si eres de sensaciones más intensas, te encantará Agua de Sevilla Noir. Balsámica y amaderada, con notas espaciadas de canela, pimienta y sándalo. 

Y no seas tímido, mézclalas según la ocasión y te reconocerán vayas donde vayas. ¡Cuando las pruebes, no podrás separarte de ellas!