Dependiendo de si el perfume lo va a usar un hombre o una mujer, a la hora de hacer una búsqueda en los lineales de la perfumería, lo habitual es que nos vayamos derechos a la sección correspondiente de un género u otro. Es una forma de facilitarnos la vida, ya que estos estarán catalogados por su fragancia. Para ellas, se perfilan las notas más delicadas y dulces, las frutales, florales u orientales- y, para ellos, las más viriles y fuertes, principalmente la de notas amaderadas y especiadas. Pero, ¿nunca te has enamorado de un perfume que resultó ser del género contrario? Si la respuesta es que sí, debes saber que no eres el único y hoy te contaremos por qué. 

Volvamos a la pregunta inicial: ¿Los perfumes tienen género? Científicamente está demostrado que no hay factores biológicos que nos lleven a preferir un aroma u otro. En sí, los perfumes no tienen sexo. Simplemente ten gusta o no. Pues, todos, por igual, los percibimos de la misma forma. Es curioso saber que históricamente, en los comienzos de la perfumería, las fragancias no se elaboraban pensando en un género determinado, sino que se hacían para estimular el organismo y tapar los malos olores. De esta manera, hombres y mujeres se perfumaban con las mismas esencias, esas que actualmente categorizamos para él o para ella. 

Con el paso del tiempo esto fue evolucionado y, a partir del siglo XVIII, la división entre masculino y femenino se empieza a hacer patente. Desde entonces, la pripia composición de un perfume ya nos dice a quién va dirigido. Igual que pensamos que el azul es para niño y el rosa para niñas. El olor a jazmín es para ellas y el de cuero o tabaco para ellos. Es algo a lo que estamos acostumbrados y, a no ser que te lo digan, ni te lo cuestionas. Pero ¿qué ha pasado? ¿Cuáles son los motivos que hacen que asociemos ciertos olores a la masculinidad o feminidad?

Es una cuestión de estética, no de higiene 

Como hemos comentado antes, en un inicio, el perfume tenía una finalidad totalmente diferente a la que tiene ahora. Se usaba como parte de la rutina de limpieza corporal, ya que no había acceso, o costumbre, a un baño diario. Ahora es un complemento más de nuestro look. Con la fragancia que utilizamos dejamos constancia de cómo somos y qué queremos conseguir. Es un sello de identidad propio. De ahí que, normalmente, siempre seamos fieles a ella. 

¿Hueles lo mismo que yo? 

Antes comentábamos que no hay factores biológicos que nos lleven a decantarnos por un aroma u otro. Pero, aunque todos percibamos los olores igual, las fragancias no huelen igual en una persona u otra. Dependiendo de los factores físicos, las notas olfativas predominarán más o menos en la piel y eso nos llevará a inclinarnos por una fragancia concreta. 

Dime de dónde eres y te diré que perfume usas

Los factores culturales y geográficos son determinantes a la hora de buscar una explicación a la pregunta que lanzamos. Antiguamente, los griegos y romanos empleaban resinas, especias y flores para ambos y los árabes, por ejemplo, veneraban la rosa, símbolo de pureza y sabiduría de Alá. Cada cultura tenía sus preferencias… Actualmente, aunque tanto en Europa como en América la división de fragancias se realiza bajo los criterios antes mencionados, en Oriente es normal que los hombres sigan utilizando perfumes florales. Asimismo, hay connotaciones dentro de cada territorio… Por ejemplo, en España suelen ser más populares los de corte unisex y en EE.UU. los de olor más intenso. 

El ser humano cambia y sus gustos también

Aquí entramos de lleno en el factor evolutivo de la humanidad. En Europa, al igual que las tendencias en moda o hábitos de vida, el perfume ha evolucionado tan rápido como lo ha hecho la sociedad. El hombre cada vez está más preocupado por tener una imagen cuidada, moderna y a la última en tendencias. Es así como, los perfumes con notas florales, reservadas popularmente para la mujer, se fueron acercando al género masculino, ya que sus preferencias han ido cambiando en las últimas décadas. 

Quiero un perfume de anuncio

Uno de los principales factores que determina el género de un perfume es el marketing y la publicidad. La industria crea tendencias y el público se ve llamado a seguirlas. En gran medida, los gustos vienen determinados por la moda y, desde la concepción de un perfume, ya va dirigido a alguien. Lo ves y lo quieres, no lo hueles. 

En Agua de Sevilla, aunque tengamos una versión masculina y otra femenina, siempre incidimos en que nuestros perfumes gustan por igual. Nuestros clientes afirman que, indistintamente, han usado uno u otro, ya que el olor que perciben en él es más que un aroma. Es un recuerdo, un momento determinado de la vida una ciudad que nunca se olvida, una persona especial… Más que una tendencia, creemos que la perfumería es un arte y, como tal, intentamos evocar sensaciones a través de nuestras fragancias. Por eso, son utilizadas por ambos géneros. 

Aparcando los perfumes femeninos y masculinos, también encontramos fragancias denominadas unisex, como la de Agua de Naranjos. En ellas se usan notas olfativas más universales, de olor cítrico y de hoja verde. Al ser frescas y ligeras, son usadas por ambos géneros por igual. Aquí no hay distinción que valga. 

Dicho todo esto, podemos decir que cualquier perfume es válido para todos. Solo es cuestión de gustos. Así que, la próxima vez que vayas a probar uno, cierra los ojos y céntrate en olerlo. La única cuestión importante es, ¿te gusta cómo huele? Quizá te sorprenda tu elección…