En nuestro afán por desvelarte todos los secretos que hay detrás de Agua de Sevilla, hoy indagamos en uno de los ingredientes más característicos de nuestro perfume de Agua de Naranjos: El lirio del valle. Una nota de cuerpo indispensable en su composición que nos encanta por dentro y por fuera. ¿Quieres saber más de él? 

El origen

Su nombre científico es Convallaria Majalis, pero también es conocido popularmente como muguet o muguete. Es un género único en su especie. Se trata de una hierba perenne que no llega a medir más de 25 o 30 cm y es habitual de la flora mediterránea, especialmente de los bosques de zona montañosa. Con la llegada de la primavera, podemos vislumbrar los primeros signos de su llegada. Aunque es durante los meses más cálidos cuando esta planta florece y alcanza su máximo esplendor. Al contrario de lo que mucha gente piensa, su cultivo no es muy complicado y puede plantarse fácilmente en jardines y macetas. 

El lirio del valle destaca por sus pequeñas y preciosas flores blancas, que desprenden un exquisito y delicado aroma. Y aunque, si bien solemos verlas en tonos blancos, existe una variedad llamada ‘Rosear’ que tiene un ligero tinte rosado. 

Las leyendas que esconde

Esta flor tan particular es origen de muchas historias (reales y ficticias) desde la antigüedad. Envuelta en un gran misticismo, tiene una importante carga simbólica -y muy curiosa-. Según la mitología griega, el muguete fue creado por Apolo para tapizar el suelo y proteger los pies de las nueve musas a su paso por los bosques. Asimismo, los celtas pensaban que traía la felicidad a quien la poseía y, más adelante, los primeros cristianos explicaron su origen con la creencia de que fueron las lágrimas de Eva, al ser expulsada del paraíso, las que hicieron brotar sus bellas campanitas. Otros, en cambio, dicen que estas flores emergen de las lágrimas de la Virgen María al pie de la cruz de su hijo y que, las mismas, fueron llevadas a las puertas del cielo para medir la pureza de corazón de las almas que pedían entrar en el Reino del Señor. 

Más allá de estas curiosidades, el lirio del valle también es emblema de suerte, prosperidad y trabajo. Razones por las que se ha coronado como la flor nacional de algunos países como Francia, Bélgica y Suiza. De hecho, cada 1 de mayo -coincidiendo con la fiesta del trabajo-, es muy habitual regalar esta flor a los seres queridos.

La tradición procede de la Edad Media. Cuenta la leyenda que, en 1560, durante un viaje de Carlos IX y su madre Catalina de Medicis a Le Dauphiné, el caballero Louis de Girard de Maisonforte le ofreció a Carlos un ramo de muguete de su jardín. Desde entonces, complacido por tal ofrenda, el joven rey tomó por costumbre regalar a las jóvenes damas de la corte un ramillete de estas flores el primero de cada mayo. Este hábito se extendió rápidamente… En la Belle Époque todos los modistos franceses regalaban lirios del valle a sus clientes durante estas fechas. Pero no fue hasta el año 1941, momento en el que queda instaurada la Fiesta del trabajo y la concordia social el 1 de mayo, cuando el muguete sustituye a la rosa roja (emblema de estas fiestas desde 1891) como el símbolo de la jornada internacional de los trabajadores. 

Lirio del valle en perfumería

Muchas fragancias contienen notas de lirio del valle. El uso del aceite esencial de esta flor está indudablemente enraizado con la perfumería fina desde hace siglos. Es una relación de amor verdadero. Su aroma ha sido apreciado y valorado por todos desde tiempos lejanos, hecho que hace que siga teniendo tanto peso en las grandes casas de perfumistas de hoy en día. 

El lirio del valle es un material natural muy delicado y complicado de extraer -normalmente se reproduce de forma sintética- y su esencia fragante suele combinarse con otras como la lavanda, azahar, madre selva o bergamota, como es el caso de nuestra fragancia de Agua de Naranjos. Incluso, en contacto con otras familias de flores, tiene la capacidad de acentuar su olor. ¡Por eso en nuestros perfumes nunca puede faltar!