Aunque el paso del tiempo nos dice que hace veintisiete años que Sevilla fue el epicentro del mundo, para muchos parece que fue ayer el día que se inauguró la Expo ’92. La mayor Exposición Universal de la historia. Por entonces, todos los ojos miraban a la Cartuja. Espacio que recogió 150 pabellones internacionales, espectáculos, zonas de ocio y todo lo necesario para crear un acontecimiento inolvidable. Y allí, en medio de todo ese universo mágico, estaba Agua de Sevilla. El olor oficial de la Expo ’92.

La celebración de este evento no tuvo precedentes en la ciudad. Marcó un antes y un después. Un estímulo económico, cultural y social que recorrió todos los cimientos de la ciudad. Se construyeron puentes y carreteras, se inauguró el AVE, se edificó la Isla de la Cartuja, se miró al futuro. Todo estaba preparado para abrir las puertas de Sevilla al resto del planeta. Durante los 6 meses de celebración, fue el hogar de muchos sevillanos y visitantes de incontables países. Hubo lugar para la gastronomía, la diversión, el conocimiento, los negocios y, claro está, para el amor. No es raro escuchar historias de visitantesque vinieron a estas tierras de visita y se quedaron para el resto de sus vidas. 

EL INICIO DE UNA LEYENDA

Dicen que el olfato es el sentido de los recuerdos. Con solo percibir de nuevo un aroma, podemos evocar a personas, lugares y momentos. Y sin duda, si algo se nos quedó grabado durante La Expo, de manera intacta, serena y reconfortante, es el olor a Agua de Sevilla. Muchas personas que la vivieron coinciden en esto y, hoy en día, todavía pueden rememorar estos maravillosos años gracias a un perfume.

El compositor y guitarrista Ricardo Moreno (@vodevilvargas), ha querido compartir con nosotros sus vivencias: “La Expo’92 marcó un antes y un después en mi vida por muchísimos motivos. Tener la oportunidad de “dar la vuelta al mundo sin salir de casa”, para un niño de 14 años, es una experiencia difícilmente descriptible con palabras. Fue todo un privilegio componer años más tarde la canción de 25 aniversario de la Expo’92. Puedo decirlos que el día de la presentación del tema, Agua de Sevilla me acompañó como en cada ocasión especial. Es casi un amuleto para mí. Vuestra fragancia siempre me evoca a ese año y, por supuesto, al barrio de mis abuelos y mi padre: Triana.”.

Agua de Sevilla no solo guarda en su interior el aroma de una ciudad, también capturó un momento de su historia más reciente. Creada para la ocasión, esta fragancia atrapa el olor de las noches de primavera de Sevilla. El frasco de cristal está inspirado y hace homenaje a las chimeneas de la antigua fabrica de cerámica del Monasterio de la Cartuja y su fragancia de notas florales, donde el azahar es el gran protagonista, envolvía el ambiente de cada uno de los rincones del recinto de la Exposición Universal de Sevilla. Su agua se pulverizaba desde grandes pérgolas que coronaban las infraestructuras de los edificios. No solo para atenuar el caluroso ambiente, también para inmortalizar un momento. Un hito para la marca que actualmente sigue estando muy presente en la vida de todos. 

“La Expo ‘92 fue el hito que marcó mi identidad… Tenía 8 años y al ver ese momento de crecimiento, producción artística, diseño industrial y arquitectura en todos los destalles… ahí tuve claro que yo de mayor quería hacer eso. Más tarde ya comencé mis estudios de arte, arquitectura efímera y diseño industrial. A los que no conocieron la Expo, siempre comienzo explicándoles que toda la ciudad olía a Agua de Sevilla”, nos cuenta el joven artista Cristobal Balcris (@balcris_db).

Ahora nos quedan los recuerdos. Y cuando miramos esa orilla del río, seguimos viendo trazos de este particular universo. Un legado por el que ahora no pasean tantos visitantes, ni hay cabalgatas o espectáculos en el lago. Pero sigue ahí, permanece dormido, impasible al transcurrir de los años. Esperando pacientemente que lo despierten de nuevo.