Puede que hace unos años tildaran de loco a todo aquel que optara por quedarse en Sevilla durante los meses de verano. Los cuarenta grados a la sombra no es un tópico del sur, es nuestra bienvenida a los meses de julio y agosto. Pero por diferentes motivos, a día de hoy, cada vez son más los que optan por quedarse -o venir- en sus vacaciones. Pues no seamos  extremistas, puede que haga bastante “caló”, pero Sevilla en verano tampoco es el infierno. Y aquí os vamos a demostrar que hay muchos motivos por lo que este año podrás quedarte, sin miramientos, por estas tierras andaluzas.

Foto El Diario de Sevilla.

1. ¿Te vienes al cine de verano?

Las buenas costumbres nunca se pierden y, al igual que hacían nuestros padres y abuelos, ahora volvemos a poner de moda los cines de verano. Un planazo a prueba de nostálgicos para ir con tus amigos o con esa persona especial que, casualmente, también está por aquí en vacaciones. El de la Diputación de Sevilla, el del Parque María Luisa, el del CICUS o el de la Zona Este… ¡Cualquiera que elijas estará bien! 

2. Una noche en el Alcázar. 

Las noches de verano en Sevilla se llenan de música y escogen el mejor de los escenarios para que la disfrutemos. Si quieres vivir una experiencia única -con único no exageramos ni un poquito-, no puedes perderte alguno de los conciertos en las Noches de los Jardines del Alcázar. Una cita inevitable con el patrimonio cultural de la ciudad, que despertará tus cincos sentidos con los sonidos, las voces y las músicas de las distintas épocas y culturas de las que sus muros milenarios han sido testigos. ¿Se puede pedir más?

3. Chapuzón en piscinas naturales

¿Te contamos nuestro secreto para combatir el calor? Cerca de Sevilla tenemos auténticos paraísos medioambientales para refrescarte y disfrutar de un extraordinario día al aire libre. Solo tienes que salir de la ciudad y descubrir alguna de las piscinas naturales que ofrece la provincia. Desde el Pantano el Pintado (Cazalla de la Sierra) a los Lagos de Serrano (El Ronquillo), pasando por El Martinete (Sierra Norte de Sevilla) o Isla Margarita (Sierra Norte de Sevilla), entre otros. Todos son oasis inalterados que no debes perderte por nada del mundo.  ¡Te aseguramos que para nada echarás de menos la playa!

4. Velá de Santa Ana

Uno de los mayores atractivos que tiene Sevilla es Triana. Y esto no es que lo digamos nosotros, es un hecho. Se trata de uno de los barrios con más solera de la ciudad que sigue manteniendo su idiosincracia de siempre. Pero, si es una visita obligada durante todo el año, más todavía lo es en julio. Pues se celebra la popular Velá de Santa Ana en la Calle Betis y alrededores-este año del 21 al 16 de julio- con casetas donde comer, beber y divertirse a cualquier hora del día. Y de paso, si te atreves, puedes lanzarte a cruzar el río Guadalquivir con la tradicional cucaña. Aunque, avisamos, acabarás en remojo sí o sí.

5. Visitar los monumentos más emblemáticos sin colas ni gente. 

Solo por este motivo merece la pena quedarse unos días en Sevilla. Durante todo el año, es desmesurada la cantidad de personas y turistas que por el centro de la ciudad pasean y, si nos vamos a las entradas de cualquiera de sus monumentos no es raro ver hordas de personas en sus puertas. Pues bien, en verano es el momento perfecto para disfrutar de ellos sin esperas, sin muchos grupos de turistas a tu lado y sin flashes que te cieguen. Eso sí, aprovecha las horas menos calurosas para no derretirte por el camino.  

6. Hacer actividades en el río

El Guadalquivir es una parada obligatoria este verano. Y no es de extrañar. Algunos prefieren pasear por su orilla, sentarse en las zonas verdes o algunas de sus terrazas y contemplarlo desde la distancia. Otros, en cambio, optan por bajar y adentrarse en él para disfrutarlo desde sus aguas -piragüismo, remo, hidropedales, papel surf, esquí acuático o en forma de crucero-. Cualquier actividad que en él se haga es un privilegio. Y tú, ¿de qué bando eres más?

7. Sevilla al caer el sol

Por el día la ciudad parece casi desierta, pero, cuando va cayendo la noche, Sevilla se despierta del letargo siestil y revive. Es entonces cuando la gente sale a la calle y, casi en exclusiva, se puede disfrutar de ese halo de magia que la caracteriza. Desde la Alameda al Barrio Santa Cruz, un buen plan podría empezar paseando por sus callejones, tomando unas cervecitas bien frías y disfrutando del tapeo por excelencia andaluz. Y a la vuelta, de camino a casa, no hay nada mejor para refrescarse como un rico helado. Haznos caso, ¡así dormirás de un tirón!

Estas son solo algunas de las propuestas que os hacemos para sacarle el máximo partido al verano en Sevilla. Si es tu caso, tranquilo, no estás solo. Somos muchos los que nos quedamos por aquí. Y desde luego, no nos pensamos aburrir. Esta es la guía de actividades de Agua de Sevilla, pero queremos saber la tuya. Escríbenos un comentario o mándanos un privado con tus sugerencias favoritas. ¡Siempre estamos en búsqueda activa de nuevos planes!